La nueva Habana Vieja

Aunque la vía turística ha sido el principal motor de transformación de las ciudades antiguas, la planificación de los centros históricos se ha realizado sin tener en cuenta las necesidades de los turistas. Con frecuencia, los planes se basan en el principio “Lo que es bueno para el residente, es bueno para el turista“, a pesar de la abrumadora evidencia empírica que unos y otros utilizan la ciudad de forma muy diferente.

En los últimos años, la planificación urbana ha intentado introducir la variable turística en el diseño de la ciudad futura. Algunos ejemplos son el Plan de la ciudad argentina de San Nicolás de los Arroyos, el Plan Estratégico de Cuenca (Ecuador), el Plan Q de Quito o el Plan Operativo de Desarrollo de la región de Misiones. En los nuevos planes territoriales, las acciones previstas consideran también las necesidades (complejas, plurales) de los visitantes reales y potenciales. De todas formas, la intervención urbana desde la mirada de los turistas genera evidentes tensiones: la expulsión de los ciudadanos, la gentrificación, la museización o la tematización.

Probablemente, uno de los laboratorios más fértiles de este proceso es el plan de la Habana Vieja. La situación de partida del proyecto era casi catastrófica: cada tres días se registraba un derrumbe parcial o total de un edificio. Más de la mitad de las 22.000 viviendas de la Habana Vieja estaban deterioradas y un centenar de edificios históricos de primer orden amenazaban ruina. En el contexto de una crisis económica motivada por el derrumbe del bloque comunista, se aprobó la ejecución del Plan Maestro en 1993, que debía ser ejecutado por un organismo singular: la Oficina del Historiador de La Habana.

Este organismo asume la plena competencia en el diseño, la ejecución y la gestión de la rehabilitación de la Habana Vieja. La Oficina del Historiador depende directamente del Consejo de Estado; dispone de personalidad jurídica y puede aplicar una política fiscal propia. Pero lo más relevante es que la Oficina dispone de instrumentos inéditos de gestión. Habaguanex es la empresa pública dependiente de la Oficina que explota los hoteles construidos durante el proceso de rehabilitación, así como los restaurantes, bares y comercios del área. San Cristóbal es el operador turístico que crea paquetes, comercializa los servicios del área y gestiona la oferta de guiaje (con programas como La Habana de Hemingway o La leyenda del habano). Finalmente, las inmobiliarias Fénix y Áurea explotan las viviendas rehabilitadas. Ésa es la singularidad del caso habanero: el mismo organismo que gestiona la rehabilitación del casco antiguo se encarga de su explotación turística.

¿Cuál es el resultado 14 años después del primer plan?. No hay duda que la vieja ciudad se ha transformado en un espacio más cromático, más estético y también más seguro. Por eso, Eusebio Leal, el artífice del proyecto, ha recogido decenas de premios internacionales sobre arquitectura, urbanismo o turismo. Pero la nueva Habana Vieja es un espacio demasiado domesticado. El ambiente decadente de la vieja ciudad formaba parte de la imagen habanera como los cadillacs o el Panteón. El contraste entre las calles intervenidas y las viejas calles por restaurar es tan evidente que las primeras parecen más un espacio temático, un entorno prefabricado para el consumo turístico, que una ciudad “real”.

La Habana presentada es esencialmente La Habana colonial. Apenas hay restos de la Habana del XIX, de la colonización norteamericana o, incluso, de la ciudad revolucionaria. Ni art deco, ni patrimonio industrial, ni arquitectura neoclásica. La ciudad re-construida es una versión contemporánea de la vieja ciudad colonial, un remake actual del puerto antillano por excelencia. Aunque bien pensado, ¿qué otra opción puede reclamar una mayor legitimidad?. ¿Qué “otra” Habana puede ser rehabilitada, sin caer también en una crisis de identidad?. ¿Cuáles son, en definitiva, los límites de la planificación en los espacios históricos?.

7 Responses to “La nueva Habana Vieja”

  1. No se si es un ejemplo de buenas prácticas o no. El Sr. Eusebio Leal, Historiador de La Habana, dispone a su antojo de los edificios que le pueden aportar algún beneficio económico a título personal. No importa el estado del edificio, ni tampoco importa si el edificio está habitado pr familias humildes. Si el Sr. Leal quiere el edificio, éste pasa a su poder y por consiguiente se procede a construir un hotel singular.

    Francamente, hay que conocer bien como funcionan las cosas en un gobierno corrupto como el cubano antes de juzgarlo como ejemplar.

  2. La entrada no considera en ningún momento que la operación es ejemplar. Cuando se refiere a la singularidad del caso de la Oficina del Historiador lo hace en un sentido descriptivo: no hay muchos casos más en el que una oficina de planificación se también una agencia de viajes, una empresa de alojamiento o una inmobiliaria. Pero en ningún caso se ha valorado positivamente este hecho. Ni negativamente.
    De hecho, la entrada plantea otro tema. ¿Cómo se debe rehabilitar un espacio histórico? (sea o no cubano). ¿Se debe preservar la atmósfera histórica?. ¿Y qué momento de la historia es el que debe ser recuperado?. En clan-destinos nos interesan esencialmente los debates que pueden ser aplicados a distintas realidades y no tanto los debates locales, regionales o nacionales.

  3. Hemos llegado a una situación en Cuba en la que escribas lo que escribas te obligan a posicionarte a favor o en contra del régimen. No se puede hablar del turismo en Cuba, porque siempre aparece “un cubano” quejandose para bien o para mal.

  4. Las lecturas politizadas no dejan ver más allá de lo superficial. El tema que se presenta en este post me parece mucho más profundo e interesante, puesto que no se trata sólo del ejemplo de la Habana sinó de muchas ciudades históricas a todo el mundo.
    Felicidades por el post

  5. Habaguanex no sólo gestiona los hoteles restaurados a partir del Plan Maestro, sino un conjunto de establecimientos de alto nivel que tienen en común la valorización del patrimonio.

  6. Excelente análisis Clan-Destinos:
    Entiendo a los cubanos que se quejan, la situación interna del país hacen que no se vea que el esfuerzo que hace el Estado Cubano, pese a todo, está permitiendo que no se pierda un Patrimonio de la Humanidad. Ganarán los propios cubanos, los de hoy y los de mañana. He conocido esfuerzos por recuperar ciudades coloniales o centros históricos, como el de Salvador de Bahía, que han quedado como espacios muertes sin la vida que le da sus pobladores. Igualmente es difícil conciliar el turismo con la convivencia del día día: si no que pregunten a los residendentes de Barrio Antiguo aquí en Barcelona.
    un saludo
    Y muchas felicidades por un blog tan bien logrado

  7. No creo que hacer de la vieja Habana un parque temático sea una buena idea. Además pensemos que lo que van a buscar la mayoría de los turistas a ese país son las tres S.
    Para hacer un parque temático ya tenemos Eurodisney, Port Aventura y muy pronto Scala-Monegros.
    Planificar está bien, pero hacer una museificación de un espacio abierto, de una ciudad, puede causar un gran dolor para los habitantes de la misma.
    De todas formas, esperemos que la planificación no sea en vías de hacer un Mundo Feliz o 1984. Odio que me planifiquen todo. Un poco,como una agenda, está bien, pero todo…. La URSS ya se acabó hace tiempo.
    Un saludo y felicidades por el blog.

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